jueves, 8 de octubre de 2009

TRIBUNA ABIERTA

Impulsos sin control
Por: Jorge Paredes
Fuente: El Comercio

De acuerdo con una encuesta publicada en este diario el domingo pasado, el 42% aprueba el castigo físico en los niños. Esta semana las noticias hablan de una madre que le quemó los pies a su hijo porque no hizo la tarea. En comisarías y otros centros se reciben 35 denuncias diarias por maltrato físico de padres a hijos y el año pasado unos 300 escolares intentaron suicidarse debido a esta causa. Cifras que son solo el lado visible de un mal latente que afecta a nuestra sociedad: la violencia doméstica, cuya cara más horrenda es el maltrato infantil. “La psicopatía avanza en el Perú. Nuestros rangos de soporte de violencia se han ampliado, por eso vemos con naturalidad que padres destruyen el alma de sus niños y los maltratan, abusan de ellos, los insultan y cometen hasta incesto. Al niño esto le produce una rabia tan grande que después la descarga contra la propia sociedad”, dice la licenciada Carmen González, quien lidera el Centro de Promoción por la Vida, una institución dedicada desde hace siete años a luchar contra el maltrato infantil y otros problemas sociales. Ella, quien también conduce un programa de radio, en el que llaman mujeres maltratadas, abusadas u hombres que están en el abismo del suicidio, las drogas o los celos, dice que no habla para sus colegas, sino para que la gente la escuche y la entienda.

Las cifras evidencian un problema grave al que no prestamos la debida atención.
No somos conscientes de ello. Si en esta sociedad ha brotado violencia esto se debe a que quienes hoy día llegan a extremos de psicopatía, suicidio, homicidio, etc., son en su mayoría personas que en la infancia han sido maltratadas. El niño nace con un instinto de vida y de muerte, con emociones enormes, y la función materna es bajar esas emociones, y esto solo se puede hacer con una madre tolerante y un padre que en vez de alterar a la madre le dé tranquilidad. Esto es difícil porque estamos en una sociedad sin afecto. La gente no solo tiene miseria material, sino también miseria psíquica porque no sabe ser tolerante. La madre, por ejemplo, no tolera que el hijo no haga lo que ella dice y el llanto del hijo le despierta su propio llanto guardado y como quiere acallar su propio dolor, lo maltrata. Se arma un círculo de violencia transgeneracional.

Para ser padres, primero debemos revisar cómo fue ron nuestra madre y nuestro padre porque uno los carga dentro. Uno no crea emociones nuevas, sino desata los paquetes de la infancia.

¿Estamos en una sociedad que siente que la violencia es necesaria y hasta natural para resolver conflictos humanos?
No hay conciencia de que el hombre se ha demorado siglos para controlar sus impulsos. El 80% de la corteza cerebral humana es de animal, de mamífero. Igual que los animales, nos paramos, nos sentamos, tenemos necesidades fisiológicas e impulsos. La diferencia es que nosotros somos capaces de reconocer y de controlar esos impulsos. Pero qué ocurre, todos los días se producen casos de incesto, violencia, homicidios porque la gente no controla sus impulsos. Son emocionalmente como niños. Alguna vez hablando con presos, ellos me contaban sus robos, asesinatos, etc. Yo les dije yo también les voy a contar algo. Yo tengo un nieto que en los cumpleaños se agarra los globos y dice que son suyos. Eso es lo que tú haces cuando robas, porque eres como un niño, tus esfínteres emocionales no funcionan. Después les dije, mi nieto cuando no le doy gusto me dice yo te mato. Es lo mismo que haces tú, porque como un bebe, no diferencias el quiero del debo. Y fíjate lo que pasó después, cuando ya estábamos en confianza, uno de ellos se paró y me dijo: ¿Miss, puedo ir al baño? Es gente regresionada, su edad emocional se conoce de acuerdo al tamaño de sus emociones destructivas.

¿El incesto es común en nuestro medio?
El 70% de personas que llama a la radio cuenta que ha sufrido un abuso sexual en su infancia. En los sectores populares esto aumenta por la promiscuidad. El otro día un chico me contaba que en su trabajo había un hombre al que le decían pedófilo, y él pensaba que ese hombre le iba a hacer algo. Conversando con él, me enteré que había tenido tocamientos con chicos a los 13 años, en el colegio. Le pregunté si había tenido papá, me dijo que no. Le pregunté entonces —porque esto es muy común— en tu casa con quién dormías. “Con mis dos hermanas”, me respondió. “En una misma cama. Y mi madre dormía más allá”. ¿Alguna vez te provoco tocar a tu madre? Le pregunté. Me dijo sí, que a veces le agarraba la pierna, pero que le daba miedo, y lo mismo hacia con sus hermanas. Tenía tal terror de irse encima de ellas, que solucionó su problema siendo homosexual. Entonces cuando piensa que alguien es pedófilo, inconscientemente quiere acercarse.

¿Cómo cambiar esta situación?
A mí me sorprende que en los noticieros se ocupen solo de lo manifiesto y no de lo oculto. Una locutora dice fulano abusó de sus hijos, la policía dijo esto, etc. Pero nadie dice por qué ocurrieron estos hechos. No se trata de justificar sino de explicar. No se dice, por ejemplo, este hombre no controló su impulso sexual, que está en todos, por eso abusó de sus hijos. Merece un castigo ejemplar, pero tenemos que entender que es un producto familiar y social. La gente tiene miedo de escuchar esta explicación.

¿Temen sentirse parte del problema?
Claro, todos somos perversos, homicidas potenciales, pero la diferencia es que algunos controlamos esos impulsos y otros no. Un psicópata se construye en la primera infancia. Si un niño grita y su madre lo trata con amor ese niño bajará esos impulsos y seguirá al amor, pero si en vez de eso recibe golpes, entonces guardará esa parte rabiosa y construirá un falso yo, frío, como un robot, y cuando él tenga la oportunidad de actuar lo hará sin piedad. ¿Qué hacer? Empezar a hablar de lo oculto. Lo importante no son las emociones que tuviste en la infancia sino lo que haces después con ellas. O repites el sufrimiento o las transformas en energía de vida. Una vez, una señora en el Cusco me dijo si yo hubiera sabido que existía ese “órgano” llamado inconsciente mi vida hubiera sido otra.

Abuso y desarrollo cerebral
El maltrato, físico y verbal deja traumas psicológicas y afecta la formación del cerebro, según un estudio realizado por el neuropsiquiatra Martin Teicher, director del programa de investigación de biopsiquiatría del Hospital Mac Lean, en Belmont, Massachusetts. El estudio dice que se afectan las zonas del lenguaje y el sistema límbico —centro del proceso de emociones—, también se daña el cuerpo calloso, que une los dos hemisferios. Según el especialista, el abuso en la infancia daña el hemisferio izquierdo, vinculado con la emoción y la atención. Golpe a golpe se forman personalidades trastornadas, cuya mejoría no se produce, lamentablemente, con la psicoterapia. Los niños y niñas severamente abusados llevarán de por vida las cicatrices del maltrato en un inadecuado desarrollo cerebral.

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