viernes, 2 de julio de 2010

TRIBUNA ABIERTA

¿Hacia las mil universidades?
Editorial
Publicado en La República

Un reciente y polémico fallo del TC, decidiendo que es posible la creación de filiales de universidades en cualquier lugar del territorio nacional, incluso si las mismas se encuentran fuera del departamento o región donde funciona la sede principal –pues prohibirlo sería atentar contra la libertad de empresa– abre las puertas para que nuestro país pase a ser aquel que tendrá el dudoso honor de contar con la mayor cantidad de “universidades” en relación a su población, aunque las comillas sean obligadas. En efecto, hasta inicios de este año, el país contaba con 92 universidades, cuatro cuyos proyectos ya han sido aprobados y otras 24 que hacían cola para presentar sus respectivos proyectos en los próximos meses. Con la luz verde procedente del TC, bastará que cada una de ellas cree 10 filiales en otros tantos lugares del Perú para que antes de mucho tengamos mil centros de estudios superiores. Claro que calificarlos de “universidades” será un lamentable exceso, pues se tratará de simples negocios disfrazados.

Lo que el TC debió tomar en cuenta en su discutible fallo es que al lado del derecho de hacer empresa existe también el derecho a recibir una enseñanza de calidad, que es el que se violenta en un país con 28 millones de habitantes y tal número de “universidades”. Basta tomar en cuenta que Francia, un país con 65 millones de habitantes, suma en total únicamente 36. Así como en el pasado se habló del sueño de la casa propia, lo que se vive en el Perú es el “sueño de la universidad propia”. Ahora ni siquiera requerirán de acciones de amparo concedidas por jueces manipulados para crearlas, como solía hacer Alas Peruanas, con sucursales por doquier.

¿Cómo hemos llegado a esta situación, que no data de ahora sino de hace años? La respuesta es aterradoramente simple. El DL 882, dado por el fujimorismo en 1996 supuestamente para “promover la inversión privada en educación” ha sido la puerta abierta para la creación de universidades “como si fueran fábricas de zapatos”, tal como afirmó el presidente García no hace mucho. Esto es así debido a que el Conafu, la institución que debiera fiscalizar la creación de nuevos centros de enseñanza superior, está de adorno. En la práctica, el Conafu carece de poder para oponerse al surgimiento de una nueva universidad, pues el DL 882 establece que su tarea consiste en calificar únicamente si el proyecto presentado es o no viable, y las pocas veces que ha dicho que no lo es, el asunto ha terminado en el PJ.

El Conafu limita su tarea a hacer un seguimiento de cinco años. Con tales facilidades, más la bendición del TC, pronto tendremos una “universidad” en cada distrito, la mayoría de las cuales será una farsa total, una suerte de imprenta pirata que fabrica títulos profesionales sin valor, pues no obedecen a méritos académicos, solo a la necesidad de contar con un cartón. El proyecto
de ley para cerrar el DL 882 no prosperó y la nueva Ley de Universidades sigue durmiendo en el Congreso. Qué país el nuestro

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