jueves, 1 de octubre de 2009

TRIBUNA ABIERTA

La educación peruana 2010, otro paso… atrás
Eduardo Gildemeister R.H.

Como es de muchos conocido, el próximo año culminaría el ultimátum que el Ministerio de Educación ha puesto a la educación en el Perú. Se trata de que todos los que ejercen la docencia deben estar colegiados para poder seguir laborando, como lo venían haciendo todos estos años.

Para esto, el anuncio se hizo hace ya varios años atrás, como si el tema se tratara de cronogramas u horarios y no de algo más profundo que debe ser atendido.

Es decir, los profesionales que hasta la fecha han enseñado tendrían que dejar de hacerlo si no han obtenido su licenciatura en pedagogía y se han colegiado debidamente. De no ser así, el matemático con el profundo conocimiento de su área dejaría las aulas para ser un desocupado más, lo mismo pasará con el literato, ecónomo, psicólogo, biólogo, historiador, químico, etc.

Entre otras consecuencias de esta disposición que contradice la Ley General de Educación, que a estas alturas ya es una anécdota, también ocasionará la pérdida del estatus de estabilidad laboral al que tenía derecho el docente (¿se puede?).

Además generará una inmensa cantidad de desocupados, así como pondrá en una difícil situación a las instituciones educativas en cuanto a la liquidación y/o despido que, a pesar suyo, tendrían que hacer a sus docentes probos y capaces, identificados con el ideario de la institución y sus alumnos.

Se suma a esta realidad, la pérdida de tiempo y dinero de todo lo invertido en años, en cuanto a programas y capacitaciones a los docentes; que por no colegiarse son apartados de su vocación y fuente de trabajo. Con todo, si a pesar de estos vaivenes subsiste la institución educativa, tendrá que vérselas para cubrir las nuevas vacantes ahora "colegiadas"; hecho que no garantiza en modo alguno la capacidad profesional, calidad personal, compromiso, habilidades didácticas, etc., de los nuevos postulantes.

La colegiatura no ofrece mayores garantías para el alumno, el padre de familia, la institución educativa o el sistema educativo en el Perú.

Serán 60,000 profesionales no docentes quienes una vez sin trabajo, irán a buscar fortuna en otros predios ajenos al educativo, en lugar de revertir lo aprendido en nuestros alumnos.

Igualmente va a haber una cantidad impresionante de profesionales que habiendo salido de carreras distintas a la pedagógica no podrán laborar como docentes sin sumarle uno o dos años de estudios más para llegar al aula.

No hay que olvidar que colegiados o no, siempre tiene que haber un ente auditor permanente sobre el desempeño docente, sea vía el mismo colegio y sus instancias, que es el primer interesado en brindar educación de excelencia y otros que el sistema y Estado proponga.

Lo propuesto por el Ministerio de Educación quiere decir que ni la misma institución educativa que contrata al postulante previa selección, ni los grados académicos que tenga el profesional (Magíster, Doctor, Ph.D.), ni los años de experiencia, ni las distintas capacitaciones pedagógicas a las que han asistido, ni los resultados obtenidos, ni el compromiso demostrado, tienen validez alguna en este querido Perú.

1 comentarios:

Anónimo,  27 de octubre de 2009, 11:40  

Excelente artículo y síntesis de lo que puede pasar si el gobierno no replantea esta disposición. Los felicito.

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